sábado, 9 de febrero de 2008

El Tratado de las Beatas

Con este artículo nada más que me gustaría analizar la situación que se vive ahora mismo en el Campo de las Beatas. Ese choque que parece existir y del que todo el mundo habla últimamente, el choque debido a las opiniones enfrentadas entre la Asociación Cofrade y el Señor Arcipreste de la Ciudad de Alcalá de Guadaíra. No quiero echarle la culpa a nadie, pues cada uno llevará su parte de razón y nadie poseerá la verdad absoluta. Pero lo que si quiero hacer es demostrar que en este tema, ambas partes necesitan que la otra ceda, y ambas se necesitan mutuamente para seguir el camino. Tampoco quiero que nadie se moleste pues esto no lo hago con acritud... simplemente es una opinión de un cofrade de a pie de Alcalá, pero que al verlo todo desde una posición neutral tiene unas ideas mas claras.

En primer lugar, se dice que el Arcipreste de la Ciudad, D. Félix Amo, le pone trabas a la Asociación, llevarán razón los que dicen esto, otros dicen que la Asociación solo quiere sacar un pasito, sea como sea, pero pasito a la calle, también tendrán alguna parte de razón. Por eso, como bien he dicho antes, aquí todos tienen su parte de razón, ambos necesitan llegar a un mutuo acuerdo porque las dos partes quieren que esto siga, pero ninguno quiere ceder ni un ápice.
Lo que me gustaría hacer es una reflexión para que este mutuo acuerdo surja, para que se den cuenta que tienen que dar su brazo a torcer, conseguir que vean que todo es más fácil de lo que parece, pero hay que salir de una cabezonería y de unas ideas fijas…

Empecemos por la Asociación:
Los miembros de la Asociación quieren, con el paso del tiempo, conseguir ser una hermandad. Eso pasa obviamente por vincularse más con la Iglesia. Tendrá sus contras, pero si solo hay un camino, ese es el que hay que seguir, asumiendo totalmente los inconvenientes que ello conlleva. Sé que esto lo saben la mayoría de los miembros de esta Asociación, pero de cara a la galería, de cara al público no se demuestra tanto. Respecto a los inconvenientes, el Soberano sabe muy bien lo que hay que sufrir hasta llegar a ser Hermandad, ¡pero miradlos!, a poco de convertirse en Hermandad de penitencia. Solo os aconsejaría mayor vinculación con la Parroquia, conseguir cambiar la opinión de los que solo quieren un pasito a la calle, cuando sea y como sea, y el año que viene nos vemos a la misma hora y en el mismo lugar que vamos a dar otra vueltecita por el Barrio.

¿Pasamos al Señor Arcipreste, a la Iglesia?, hagámoslo:
Hoy día nada más hay que pasarse por alguna misa y comprobar la gran cantidad de gente joven que abarrota las bancas de las iglesias para escuchar misa un domingo por la mañana, o un sábado por la tarde (por si no lo habían comprobado, es en modo irónico). En la mayoría de las iglesias la gente joven brilla por su ausencia, hoy día no llama demasiado la atención una misa, seamos sinceros y veámoslo como es. Si en general el hombre cada vez comulga menos con la Iglesia, imagínense la gente joven. Pues bien, le pongo el ejemplo de un culto cualquiera, un Triduo de una Hermandad cualquiera. El panorama cambia. Los hermanos de la Hermandad acuden al culto a su imagen titular, el grupo joven de esa hermandad llena las bancas… también podríamos poner de ejemplo un detalle, que bien por incultura, por desconocimiento, por falta de preparación, por el motivo que sea: entra una persona joven a una iglesia, ¿hacia dónde va primero?, ¿al Sagrario a postrarse ante el Santísimo?, pocos lo hacen, ¿a la capilla a ver los titulares de su hermandad?, así es…

Todo esto no es más para aconsejarle al Señor Arcipreste, que si quiere ver la Parroquia que con tanto tesón y esfuerzo va a construir en el Barrio, ceda también un poco, que hoy día, por si no se ha dado cuenta, las Hermandades son las que atraen a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, a la Iglesia. Los Besamanos, Besapiés... los cultos atraen a mucha gente, la vida de Hermandad, un montaje de un paso... todo eso, puede hacer que un día la parroquia esté llena de vida. No sé yo como estaría diariamente alguna de las Iglesias de esta nuestra Alcalá si no acogiese en su seno a una Hermandad, no sé...

Por eso digo que respecto a este tema, todos tienen que ceder, y una vez hecho eso, vivir y convivir en consonancia, que a ambas partes le interesa la colaboración de la otra aunque no lo sepa o no lo quiera reconocer. Los dos bandos tienen mucho que ganar, y también mucho que perder.

Y una vez hecha esta reflexión me queda una duda: ¿cuándo se firmará el Tratado de las Beatas?, Dios dirá...