Debo confesar que al menos a mí, me causó una gratísima impresión el pasado Lunes la conferencia que Antonio Santiago nos ofrecióa todos los asistentes en la iglesia de S.Sebastian.
Muy interesante me resultó el rememorar épocas dificiles del mundo de la trabajadera.
Yo, no coincidí debajo de los pasos con los llamados profesionales. Era aún un niño cuando éstos estaban en su momento álgido.
Eran éstos hombres, personas indeseables en las hermandades.Los hermanos mayores y las juntas no querían ni rozarse con éstos humildes hombres que apenas tenían ni para comer, ni para ducharse ni para nada.
Sin embargo en mi debut como costalero, si coincidí con algunos de éstos profesionales que ya no iban cobrando, porque allí nadie cobraba ya.
Me tocó vivir la época de transición entre las cuadrillas de profesionales y las de hermanos o aficionados, ya que por aquella época los que sacábamos gratis los pasos no éramos hermanos de todas las que sacabamos.
Y sacábamos varias porque apenas había costaleros por desgracia dispuestos a pegarse una paliza a cambio de un paquete de tabaco ( si es que te lo daban), on seis o siete horas por delante
sin ningún relevo sin salirte para nada y con dos o tres costaleros menos en algunos años en los que no se podía completar una cuadrilla completa.
Fueron unos momentos dificiles. Momentos en que la economía de muchas hermandades estaban bajo mínimos y los dineros que había que pagar a las cuadrillas muchasveces no aparecían por ningún lado.
Fijaos a que extremo llegó la cosa que por ejemplo aquí en Alcalá, la hermandad del Cautivo tuvo que llegara sacar sus pasos con ruedas. Tengo aquello clavado en mi mente y en mi corazón y jamás se me olvidará cuando aún siendo un niño y viendo aquellas imágenes le prometí al Señor Cautivo sacarlo algún día para que no volviese a salir con ruedas.
Y lo hize aunque esta es otra historia.
Hacía falta dar un pasa adelante y hubo una hermandad y un capataz que así lo hicieron.
Yo, también me identifico con los que piensan que gracias a la valentía y al tremendo paso adelante de un estudiante,del hermano mayor de los Estudiantes y de Salvador Dorado hoy en día las hermandades no saben ni lo que tienen cuando hay tortas por meterse debajo de un paso, y encima pagando.
Sin embargo, aquella situación que sirvió de alivio, pero alivio tremendo a las hermandades ha ido degenerando en una situación que a veces no entiendo. O no me entra en la cabeza.
Símple y llanamente porque el costalero o mejor dicho muchos costaleros, demasiados diría yo, han adquirido un papel de estrellas, un papel de superioridad tremenda sobre el resto de los mortales y un papel al que las hermandades temen como una vara verde.
Hoy por desgracia muchos hermanos mayores o muchas juntas, además de tener que gestionar una hermandad como se debe de gestionar,y ésto ya es de dificultad máxima, tienen que guardarse bien de no ponerse en su contra a las cuadrillas de costaleros con decisiones impopulares para éstos.
Sobre todo porque dos cuadrillas de hermanos bien organizadas por una mano negra o interesada puede reventar unas elecciones, un cabildo o lo que quieran.
Ejemplos hay y mucho me temo que seguiremos viendo ejemplos de lo que digo.
Si nos acordamos de cómo empezó el post es increible la evolución que han adquirido los hombres que llevan sobre sus hombros a los aunténticos protagonistas de la Semana Santa: Jesucristo y su bendita Madre.
Y pobre de aquel que se sienta más protagonistas que ellos.
A éstos es a los que hay que temerles. Y siento decir que hay muchos así.Demasiados diría yo.
Últimamente se han rumoreado cosas muy desagradables sobre capateces, costaleros, juntas, elecciones o cajonazos de martillos. Y a mí me parece ésto lamentable.
Ha sido muy curiosa la evolución de los costaleros.
Y lo único que me dolería es que ése paso adelante que dieron con valentía aquel estudiante, aquel hermano mayor y aquella eminencia de los martillos que fue Salvador Dorado, y que tanto oxígeno le dió a las coradías no lo tiremos los actuales por la borda.
Ojalá el exceso de protagonismo de algunos, no se cargue la devoción sincera de otros, que también de éstos gracias a Dios los hay.
Ojalá.
Muy interesante me resultó el rememorar épocas dificiles del mundo de la trabajadera.
Yo, no coincidí debajo de los pasos con los llamados profesionales. Era aún un niño cuando éstos estaban en su momento álgido.
Eran éstos hombres, personas indeseables en las hermandades.Los hermanos mayores y las juntas no querían ni rozarse con éstos humildes hombres que apenas tenían ni para comer, ni para ducharse ni para nada.
Sin embargo en mi debut como costalero, si coincidí con algunos de éstos profesionales que ya no iban cobrando, porque allí nadie cobraba ya.
Me tocó vivir la época de transición entre las cuadrillas de profesionales y las de hermanos o aficionados, ya que por aquella época los que sacábamos gratis los pasos no éramos hermanos de todas las que sacabamos.
Y sacábamos varias porque apenas había costaleros por desgracia dispuestos a pegarse una paliza a cambio de un paquete de tabaco ( si es que te lo daban), on seis o siete horas por delante
sin ningún relevo sin salirte para nada y con dos o tres costaleros menos en algunos años en los que no se podía completar una cuadrilla completa.
Fueron unos momentos dificiles. Momentos en que la economía de muchas hermandades estaban bajo mínimos y los dineros que había que pagar a las cuadrillas muchasveces no aparecían por ningún lado.
Fijaos a que extremo llegó la cosa que por ejemplo aquí en Alcalá, la hermandad del Cautivo tuvo que llegara sacar sus pasos con ruedas. Tengo aquello clavado en mi mente y en mi corazón y jamás se me olvidará cuando aún siendo un niño y viendo aquellas imágenes le prometí al Señor Cautivo sacarlo algún día para que no volviese a salir con ruedas.
Y lo hize aunque esta es otra historia.
Hacía falta dar un pasa adelante y hubo una hermandad y un capataz que así lo hicieron.
Yo, también me identifico con los que piensan que gracias a la valentía y al tremendo paso adelante de un estudiante,del hermano mayor de los Estudiantes y de Salvador Dorado hoy en día las hermandades no saben ni lo que tienen cuando hay tortas por meterse debajo de un paso, y encima pagando.
Sin embargo, aquella situación que sirvió de alivio, pero alivio tremendo a las hermandades ha ido degenerando en una situación que a veces no entiendo. O no me entra en la cabeza.
Símple y llanamente porque el costalero o mejor dicho muchos costaleros, demasiados diría yo, han adquirido un papel de estrellas, un papel de superioridad tremenda sobre el resto de los mortales y un papel al que las hermandades temen como una vara verde.
Hoy por desgracia muchos hermanos mayores o muchas juntas, además de tener que gestionar una hermandad como se debe de gestionar,y ésto ya es de dificultad máxima, tienen que guardarse bien de no ponerse en su contra a las cuadrillas de costaleros con decisiones impopulares para éstos.
Sobre todo porque dos cuadrillas de hermanos bien organizadas por una mano negra o interesada puede reventar unas elecciones, un cabildo o lo que quieran.
Ejemplos hay y mucho me temo que seguiremos viendo ejemplos de lo que digo.
Si nos acordamos de cómo empezó el post es increible la evolución que han adquirido los hombres que llevan sobre sus hombros a los aunténticos protagonistas de la Semana Santa: Jesucristo y su bendita Madre.
Y pobre de aquel que se sienta más protagonistas que ellos.
A éstos es a los que hay que temerles. Y siento decir que hay muchos así.Demasiados diría yo.
Últimamente se han rumoreado cosas muy desagradables sobre capateces, costaleros, juntas, elecciones o cajonazos de martillos. Y a mí me parece ésto lamentable.
Ha sido muy curiosa la evolución de los costaleros.
Y lo único que me dolería es que ése paso adelante que dieron con valentía aquel estudiante, aquel hermano mayor y aquella eminencia de los martillos que fue Salvador Dorado, y que tanto oxígeno le dió a las coradías no lo tiremos los actuales por la borda.
Ojalá el exceso de protagonismo de algunos, no se cargue la devoción sincera de otros, que también de éstos gracias a Dios los hay.
Ojalá.