Lo del Soberano es cosa hecha. Mañana viernes (D.m.) se aprobarán las reglas que se enviarán al Dpto. de Asuntos Jurídicos del Arzobispado y que traerá de vuelta, una vez se aprueben el decreto de erección canónica de la que será octava Hermandad de Penitencia. Como mi antecesor en el blog hace ya referencia del contenido, no seré más prolijo en la materia puesto que suscribo la misma opinión. Solo cabe esperar que el día de marras no se convierta en arma arrojadiza. Cómo creo que tanto en la ya breve Agrupación Parroquial como en Toca ahora volver la atención mas allá del puente, al campo de las Beatas, donde parece que se dan los primeros pasos de un movimiento cofrade, que quién sabe puede desembocar en la novena. Sin embargo, aunque hay numerosas coincidencias con los que sucedió otrora en Pablo VI, hay matices que conviene recordar y que dan pistas de cómo se mueven los hilos por aquellos lares.
Para empezar este movimiento cofrade que es una evolución de esa procesión juvenil del “Manué”, nace casi a la par de la parroquia de Santa María y San Miguel pero no de la mano… La “aparente” falta de entendimiento con el clero (además de párroco D. Félix, es el arcipreste de Alcalá) parece haber motivado la “acción por la tremenda”, encargando una imagen cristífera al escultor sevillano Fernando Castejón que dote de seriedad y de argumentos las intenciones de este grupo cofrade. Lo que pasa es que este tipo de acciones son contraproducentes para los intereses finales, pues contravienen claramente las Normas Diocesanas y enquistan más las relaciones con
Sin embargo tuve la oportunidad de charlar hace poco con varios chavales pertenecientes a esta asociación cofrade que me explicaron como andaba el asunto, y que abre puertas a la esperanza aunque el camino sea harto espinoso. Explico someramente como, siempre según ellos, va el asunto:
La parroquia de Santa María y San Miguel es una comunidad nueva pero muy activa que cada vez engloba a más gente en el barrio, lo que bien muestra a las claras que no depende de una hermandad para ninguna acción pastoral. El grupo cofrade erigido y muy en sintonía con la recuperada cabalgata también tiene mucho tirón popular. Dentro de la asociación hay familias integradas en la comunidad parroquial, con lo que D. Félix de manera muy inteligente, ve claro cuales pueden ser los puentes de diálogo para que esta situación de discrepancia pase a ser un enfrentamiento abierto con un sector importante del barrio. El párroco con buen juicio abre las puertas de la parroquia a este grupo cofrade con la consiguiente aceptación de las normas eclesiásticas y diocesanas, lo que implicaría entre otros asuntos no procesionar hasta la constitución de una Agrupación Parroquial y toda la panoplia legal que conlleva el proceso.
Se lamentaban estos chavales de la decisión y de lo inapropiado de la misma puesto que preferían “sacrificar” el apartado procesional siempre y cuando se dieran pasos serios y firmes que permitieran que en un corto plazo ese movimiento cofrade se convierta en el embrión de una nueva Hermandad.