viernes, 7 de diciembre de 2007

A la Inmaculada Concepción de María


Creó Dios el mundo sin enojos,
Pero el mal sumió al hombre en la desgracia.
Y pensó en tu pureza la eficacia
Que restaurase al hombre sus abrojos.

Te pensó Dios, fuiste su antojo.
Porque quiso vencer a la falacia
En Ti fue a volcar toda su gracia
para hacerte purísima a sus ojos.

Dios te hizo sin falta original.
De tu “sí” nos vendrá la salvación
Que emane de tu vientre virginal.

Porque Dios fue a salvar su creación,
Y enfrentó a un abismo criminal
Tu pureza de limpia concepción.