Te estoy mirando al pasarY no sé si has sido bueno
O si te debo olvidar.
Se nos va acabando el año.
Yo ya no sé qué pensar.
Si recordar el momento
De Su procesión triunfal
O si acordarme de aquellos
Que las uvas tomarán
Cuando en las nubes del cielo
Se esté hablando de Alcalá.
Me vienen a la cabeza
Aquellos que ya no están.
Mis caramelos de niño
Allá por San Sebastián
Y fotos de un cura en moto
Cruzando nuestra ciudad
Que crecía en aquel barrio
A donde llevó Bondad.
El año se nos escapa.
Yo ya no sé que pensar.
Yo no sé con qué quedarme
De este año que se va.
Sin con esas elecciones
Que sólo van a ganar
O con los buenos momentos
Que puede dar la Hermandad.
Sin con lágrimas de gozo
Cuando la Virgen va entrar
O con la pena profunda
Que a la calle no saldrá.
Porque la lluvia nos dice
Que quien ama de verdad
Se queda dentro llorando,
Que eso también es rezar.
Pero como todo cuenta
De este año que se va,
Mejor quedarse con todo
Que eso es lo más natural.
No hay años buenos y malos.
Todo es según el cristal.
La vida es de luz y sombra
Y hay que saberlo afrontar.
La vida es gloria y calvario
Y hay que saber pelear
Porque el Señor y la Virgen
Puedan contentos estar
De cómo son los cofrades
De la ciudad del buen pan.
¡Así quedó y ahí se queda
Este año que se va!
Y vamos con él al cielo,
Que dos mil siete se va
Y esperando está ya el ocho
Deseandito de llegar.
Y traerá otra primavera,
Y otra Semana a estrenar,
Y el dobladillo a la túnica
Le tendremos que soltar.
Y traerá un mayo de glorias.
Todo de nuevo vendrá.
Y todo será distinto
Aunque se vista de igual.
Porque todo lo que es ido
De nuevo regresará,
No hay un año igual a otro
Y dos mil siete se va.
Alcalá, ¿estás ya puesta?
¿puedo el martillo tocar?
Esta va por esos hombres
Que allá en el cielo están ya
Vestidos con la sotana
De párrocos de Alcalá.
Hermanos, vamos con genio,
Que el dos mil siete se va
y a la vuelta de la esquina
la primavera está ya
con los naranjos vestidos
del blanco del azahar.