sábado, 3 de noviembre de 2007

Con ojos nuevos


A las miradas inocentes, que a menudo son las más felices

Se ha dormido la tarde, ya bien pronto
se marcha la luz hasta el ocaso.
Y a mi me ha dejado en esta torre,
Donde preso de ti te estoy amando.
Se marchó aquella dulce primavera
Que quería hacerse eterna entre mis manos.
Por la Plazuela vino una luz nueva
Entre un corrillo de niños que, jugando,
Te estaban dando la nueva de que
ya tus tardes se iban alargando.
Y se hizo la azucena Dulce Nombre,
Flor de gracia crecida en otro mayo,
Que quiso hacer romero al Guadaíra
Por irse hasta sus plantas caminando.
Y vestido de celestes y de rosas
Quiso hacerse tu horizonte salesiano
Por mostrarle a Oromana esa sonrisa
Que venía sus auxilios derramando.
Se marchó esa mañana de domingo
Con un Dios hecho pan y paseando,
por un suelo de juncia y adoquín
Que esa espiga de amor iba pisando.
Y otro agosto brotó del almanaque
Deseoso de hacer brotar sus nardos,
De mezclarlo de olores de jazmín
Y subir a sus plantas a posarlos.
A las plantas del Ave que se eleva
Cuando el quince de agosto va de ocaso.
Se pasó otro septiembre de romeros
Llevando a su patrón hasta esos campos
Donde sabe Alcalá reconocerse
entre espigas que el sol iba dorando.
Y preso de su vuelta a la rutina
Otro octubre se me ha ido de las manos.
Se ha llevado con él esa sonrisa
Que gusta pasearse por Santiago,
Ese niño travieso que sonríe
Jugando con las cuentas de un rosario.
Y en noviembre me he vuelto hasta mi torre
A ver el sol subir hasta el ocaso
Mientras sueño con una primavera
Que traiga a Dios sobre un asno.

Y no es cuestión de cuadrillas,
Y no es asunto de horarios,
Ni agujas, ni bastidores,
Ni orfebres ni buenos mantos,
Que es mi Alcalá quien me invita
A ser cofrade “tó” el año,
A soñar que aquella esquina
Se duerme esperando un palio
Que traiga a una Virgen reina
Que es guapa aunque esté llorando.
Es mi Alcalá quien disfruta
Cuando va de besamano
Y contempla bien cerquita
a un Dios que se hizo humano
por no extrañar lo que ocurre
en cada uno de sus barrios.
Y por eso me he subido
De esta torre en lo más alto,
Porque sueño una Alcalá
Donde todos sean hermanos,
Donde no haya divisiones
Y se den todos la mano
Porque crean, sin saberlo,
El mejor pan que he probado
Que esta Alcalá bendita
Con cofradías “to” el año.